
Imagina que puedes instalar una aplicación web privada tipo YouTube para una comunidad nicho en tu servidor Linux no gestionado. Al cabo de unos meses decides hacerla pública para que el mundo la vea. Con sólo pulsar un botón, cualquiera que esté viendo vídeos en esa misma aplicación similar a YouTube instalada en otro lugar puede ver tus vídeos, ampliando tu alcance a espectadores que de otro modo nunca habrían visto tu contenido. Esa es la grandeza de una aplicación federada.













